Romanos 8:28
“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.”
El jueves en la noche yo estuve en Sao Paulo, Brasil y fui llevado a la unidad penitenciaria Febem para jovencitas adolescentes. La primera sección fue recientemente terminada con una pintura de una variedad de colores brillantes. Había cinco madres que amamantan quienes tenían entre los 13 y los 18 años de edad. De allí, nosotros fuimos a la unidad más grande donde 43 niñas se reunieron por un corto periodo para alabanzas, oración, y un sermón. Yo fui el mensajero. Yo les conté una historia de una hermosa flor:
A todos nos encanta una hermosa flor, pero lo que mucha gente no se da cuenta es como esa flor llega a ser tan hermosa. El secreto está en el cultivo de la flor. Una buena jardinera sabe que ella debe agregar algo más especial para ayudar a que la flor crezca, madure, y florezca. ¿Cuál es ese ingrediente secreto?
Se trata de los fertilizantes, si usted vive en un hermoso jardín, pero para la mayoría de nosotros que vivimos en un jardín desmejorado, es el estiércol. El estiércol huele terrible. Nadie se daría una ducha esparciendo estiércol por todo su cuerpo para parecer hermoso. Sin embargo, la presencia del estiércol alrededor de una flor nutritiva le da fuerza a la flor. Aumenta el tamaño y la belleza de la flor.
Tu tiempo en la prisión es un tiempo cuando tú vives en el estiércol de la vida. Esto apesta! Pero Dios puede usar esta experiencia para ayudarte a crecer en tu vida. Puede ser un tiempo cuando tú te acercas más a Dios y aprendes de Su amor y cuidados por ti. Y algún día tú mirarás hacia atrás este tiempo y versa como Dios ha usado el estiércol de Febem para transformarte en Su hermosa flor.
Después del mensaje, un tercio de las niñas se arrodillaron pidiendo a Dios que trabaje en sus vidas.
– Escrito por Edward Bradley, Junio 22, 2004

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