Hebreos 12:2
“Fijemos la Mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.”
Al correr en una competencia es muy importante que tú te enfoques en el momento de ganar la victoria. Todo el duro trabajo de preparación, el equipo especial y las herramientas que tú estás usando, son secundarios ante la intensa concentración requerida para lograr la victoria.
¿Cuáles son las opciones de concentración?
Opción A: La línea final. Tú puedes enfocarte justo al frente. Buen consejo, pero puede ser muy desalentador, especialmente si tú estás a una gran distancia de la meta.
Opción B: El premio. Este enfoque puede ayudar nuestra motivación, pero podemos permanecer al mismo paso todo el camino.
Opción C: El temor de fallar. Para muchos esta es la mejor motivación, pero le quita a uno todo el gozo que significa participar en la carrera.
Opción D: Ninguna de las anteriores!
La Biblia nos exhorta a correr la carrera “con nuestros ojos fijos en Jesús”. El significado original aquí de la palabra “fijar” implica una doble acción. Nosotros debemos volver nuestros ojos de algo para fijarlos en algo más. ¿Qué significa esto? Déjenme sugerirle tres cosas:
Primera, nosotros necesitamos reconocer que podemos distraernos fácilmente. Debemos luchar para alejar nuestra atención de las distracciones. Debemos enfocarnos solamente en Jesús.
Segunda, al enfocarnos en Jesús, podemos ver más claramente el camino delante de nosotros.
Finalmente, con nuestros ojos fijos en Jesús encontramos la fuerza para perseverar a través de las pruebas, las desilusiones, y los obstáculos.
Como dice el cántico: “Fija tus ojos en Cristo, tan llenos de gracia y amor, y lo terrenal sin valor será, a la luz del glorioso Señor.”
– Escrito por Edward Bradley, Abril 12, 2005

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