Palabras de Aliento – Jueces 8

“En cuanto murió Gedeón, los israelitas volvieron a prostituirse ante los ídolos de Baal. Erigieron a Baal Berit como su dios y se olvidaron del Señor su Dios, que los había rescatado del poder de todos los enemigos que los rodeaban” – Jueces 8:33-343

Parece que cada día leemos y oímos acerca de líderes cristianos ( o de hecho, CUALQUIER líder) que se han vuelto tan confiados en su propia habilidad de liderazgo, que hace que su caída del poder, de la integridad y del liderazgo, muchas veces, destruya todo por lo que trabajaron en los años anteriores.

Ten presente que Gedeón no “cayó” del poder, pero como estos versos señalana, al momento que él murió, los israelitas se volvieron a otros dioses. ¿Dónde estaba su legado? ¿Dónde estaba su entrenamiento de futuros líderes? O, cuan rápido el poder corrompe.

Através de la vida de Gedeón, Dios estaba constantemente recordándole que era Dios quien estaba logrando las grandes hazañas. Incluso le dijo a Gedeón que dejara hombres rezagados en la batalla para que fueran superados en número y así la victoria podría ser solamente de Dios.

Al final, Gedeón fue sabio al rechazar el reynado, pero increiblemente insensato en poner un impuestos en el botín para hacer su propio ídolo. Entonces, una increible victoria, resultado de la dirección y providencia de Dios, llevó primero al tímido Gedeón a tener una fe valiente pero luego lo llevó muy rápidamente a una autoimportancia desacarada.

Actualmente, que triste es oír, frecuentemente, de la caía de líderes cristianos, cuyo éxito se les ha subido a la cabeza. “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.” 1ª Corintios 10:12

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